Se registra otra muerte por sarampión, en el peor año para EE.UU. desde 1991
Las autoridades sanitarias de Pensilvania informaron el miércoles de una quinta muerte vinculada con el sarampión, mientras Estados Unidos atraviesa su peor año con la enfermedad desde 1991.
El Departamento de Salud de Pensilvania indicó que la persona residía en el condado de Lancaster y no estaba vacunada. El estado no proporcionó más información sobre la persona fallecida. El forense del condado de Lancaster, el doctor Stephen Diamantoni, señaló que su oficina no se encargó del deceso y que las autoridades estatales no le han facilitado ningún detalle.

Las otras muertes en el estado han sido la de un residente de 18 años del condado de Mifflin, en el centro del estado, una mujer de 40 años del condado de Jefferson, una zona rural del oeste de Pensilvania, y dos bebés en el condado de Lancaster, en la parte sureste del estado.
Ninguno de ellos estaba vacunado, según el departamento de salud estatal. Los bebés eran demasiado pequeños para vacunarse, de acuerdo con las recomendaciones actuales.
En los últimos dos años se han reportado en Estados Unidos ocho muertes asociadas al sarampión —más que el total combinado de muertes reportadas durante las tres décadas anteriores.
El brote de sarampión en Pensilvania sigue creciendo, y en lo que va del año se han reportado 943 casos en 39 condados. Las muertes asociadas al sarampión son las primeras que se reportan en el estado en 35 años, según las autoridades estatales.
El país eliminó la propagación interna del sarampión en 2000 al mantener altas tasas de vacunación, pero estas han caído en los últimos años por debajo del 95% de cobertura necesario para prevenir brotes. Mientras tanto, las infecciones de la enfermedad han aumentado con fuerza en los últimos años.
Las autoridades sanitarias internacionales se reunirán en noviembre para determinar si Estados Unidos y México han perdido su estatus de países libres de sarampión.
El problema se ha gestado durante años, ya que menos niños reciben vacunas de forma rutinaria debido a exenciones solicitadas por los padres, problemas de acceso a la atención médica y una desinformación generalizada. Más recientemente, funcionarios de salud del gobierno del presidente Donald Trump, entre ellos, el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., han cuestionado y sembrado dudas en un nivel sin precedentes sobre la seguridad establecida de las vacunas, al tiempo que han recortado fondos a los esfuerzos locales para mejorar las tasas de vacunación.
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